Son las primeras palabras con las que podría intentar definir esta obra a la que ya he asistido 3 veces y no estoy segura de que sea hoy la última.
Destacando la sencillez de vestuario (4 colores significativos) y decoración (5 sillas y una puerta) sus 5 actores y el equipo técnico son capaces de recrear desde la recepción de un hotel al plató de un programa con un guión ocurrente y una deliciosa calidad interpretativa en escena incluso en la improvisación. Sus personajes tan diferentes aportan fluidez durante toda la obra que desde el principio ya empieza de forma inesperada y asombrosa.
Personalmente admiro esos detalles tan bien cuidados que suelen pasar desapercibidos al principio y que tras finalizar la obra rememoras logrando mantener en constante pensamiento el por qué de esos matices logrando no dejar indiferente a ningún espectador y que, como yo, deseen verla de nuevo, ya no solo por volver a pasar un rato formidable, sino también para encontrar nuevos detalles en los que no te hubieras fijado antes.
Pero tal vez lo más sorprendente de todo es lo real que puede llegar a ser, desde los personajes hasta el guión en sí, pues es una crítica muy bien elaborada de la sociedad actual solo que contada con grandes dosis de humor e ingenio.
Por que continúen haciendo reír a más gente, dedico un aplauso enorme por mi parte a Pilar, Jesús, Paco, Nerea e Iker, por ser los actores y personas que conozco, y los animo a que sigan actuando tan bien como lo han hecho cada una de las veces que les he visto y un beso enorme especialmente a Jesús y Nerea que, aunque espero que vuelvan, dejaron tan buen sabor de boca que se les echara mucho en falta en su ausencia.
Gracias por tantas risas y buenos momentos y ya sabéis, si os pica... ¡malas purgas!